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12 de octrubre de 1992, la búsqueda de nuevos mundos PDF Imprimir E-mail
Autor: Nicolás Moreno
Socio N°1018

NOTA: este artículo fue seleccionado del boletpin oficial de ACHAYA de octubre de 1992.

Introducción

500 años después del descubrimiento de América, el hombre hace un esfuerzo serio, racional y sostenido para descubrir nuevos mundos, no en la Tierra sino en el Universo.

No es la primera vez que se hace, porque radioastrónomos más o menos solitarios lo habían hecho antes, pero sí es la primera vez que se hace en forma sostenida, con colaboración internacional y con todo el poder de las nuevas tecnologías.

En efecto, la NASA ha tomado en sus manos un programa de exobiología el cual intenta investigar el origen, evolución y distribución de la vida en el Universo. Para ello se ha comenzado, entre otras actividades, la observación en el rango de las microondas para la búsqueda de inteligencia extraterrestre (Search for Extraterrestrial Intelligencie, SETI).

El Proyecto

Se comenzará el 12 de octubre de este año, en conmemoración del descubrimiento de América, con un conjunto de radiotelescopios alrededor del mundo, buscando señales producidas por otras inteligencias. El proyecto es liderado por el Centro de Investigaciones AMES de la NASA en California, e involucra a científicos de allí y del Laboratorio de Propulsión a Chorro de Pasadena, Estados Unidos y una red global de radiotelescopios en Francia, Inglaterra y Rusia.

Al respecto, la tarea sumida por los investigadores es simple, mientras filósofos y biólogos debaten el significado de "inteligencia", para los propósitos del proyecto SETI, inteligencia es simplemente (definida desde un punto de vista estrictamente operacional), "la habilidad para construir grandes radiotelescopios y transmisores". Pueden haber muchos tipos de vida inteligente en nuestra Galaxia, pero sólo aquellas civilizaciones que emitan señales radiales tienen alguna oportunidad de ser detectadas en esta búsqueda.

 

La Filosofía del Proyecto

Hay dos líneas de pensamiento opuestas: una es suponer que la vida en la Tierra, y especialmente la vida inteligente, es el resultado de un increíble y sin igual conjunto de circunstancias, y que por esto supone que no hay vida inteligente en ninguna otra parte de nuestra Galaxia y quizás ni siquiera en el Universo; la otra supone que habría muchas estrellas con planetas adecuados que tendrían probabilidades de desarrollo de inteligencia y que ello debió ocurrir muchas veces en el Universo.

Parece ser que se tomó el punto de vista intermedio, esto es, que la vida podría estar restringida sólo a unos pocos planetas en nuestra Galaxia.

Si el proyecto SETI detectara tan sólo una señal, las implicancias serían, aparte de comprobar que no estamos solos, que la vida es una característica inherente de ciertos lugares del Universo, tal como las que se han producido en la Tierra.

¿Por qué restringir la discusión a "otras Tierras"?. Esto es simplemente porque los investigadores están tratando de ir por el lado de la seguridad. Sabemos que la inteligencia puede evolucionar como nosotros la conocemos, de modo que los cálculos comienzan con una estimación del número de planetas similares a la Tierra que pueden ser hallados en nuestra Galaxia. Las observaciones muestran que el 10% de las estrellas de nuestra galaxia son similares al Sol, lo que implica que, en promedio, habría en nuestra Galaxia unas 10 mil millones de estrellas del tipo adecuado. Más aun, los teóricos piensan que, en general, los planetas son un subproducto natural de la formación de una estrella similar al Sol desde una nube de gas y polvo que se colapsa. Observaciones realizadas a través del satélite de Astronomía Infrarroja (IRAS), han revelado discos de material alrededor de las estrellas beta Pictoris y Vega. Dichos discos de polvo, se piensa, son típicos de regiones en las cuales los planetas se forman.

Podría haber, en consecuencia, millones de estrellas similares al Sol en nuestra Galaxia, muchas de ellas acompañadas de planetas. ¿Cuáles son las probabilidades de que algunos de ellos sean similares a la Tierra como para albergar vida en la variedad que nosotros la conocemos?. El conocimiento de nuestro propio sistema solar sugiere que esas probabilidades son bajas.

 

Condiciones Para Que Exista Vida

Estudios de los dos planetas más cercanos, Venus y Marte, muestran que nosotros orbitamos en el sistema en medio de una banda dentro de la cual las condiciones de temperatura van desde lo muy caliente para la vida (Venus) a lo muy frío (Marte).

A pesar de que este rango habitable depende de la distancia al Sol, esta puede no ser la única variable importante. Investigaciones del AMES Research Center han determinado recientemente otra variable: las diferentes intensidades del "efecto invernadero" en cada uno de tales planetas.

En la Tierra las temperaturas fueron bajas como para permitir la condensación del vapor de agua producido en grandes cantidades por la actividad volcánica temprana para producir océanos de agua líquida.

Estos océanos disolvieron mucho del dióxido de carbono producido por la actividad volcánica, que, finalmente se precipitó como rocas de carbonatos a través del crecimiento y muerte del plancton. Esto adelgazó la atmósfera manteniendo la temperatura en el rango adecuado para la mantención de agua líquida y, en consecuencia, para la existencia de la vida.

Venus es casi del mismo tamaño de la Tierra y su atmósfera no pudo haber ganado más gases primordiales desde las erupciones volcánicas, pero como Venus está más cercano al Sol, nunca estuvo lo suficientemente frío como para tener agua líquida. Tanto el vapor de agua como el CO2 permanecieron en la atmósfera produciendo el fuerte efecto de invernadero que hace de venus un caliente desierto (450 ºC).

Marte al ser más pequeño que la Tierra no ha logrado mantener mucha atmósfera. El planeta es frío y sin vida. Si la Tierra estuviera en su órbita, su efecto invernadero podría compensar significativamente la distancia extra al Sol, permitiendo así la vida.

Las naves Viking que amartizaron en el planeta rojo no hallaron signos de vida, no obstante, algunas características de la geografía marciana parecen haber sido talladas por líquidos en movimiento (como los ríos). Ello sugiere que el planeta pudo haber sido más caliente desde hace mucho tiempo, tal vez por un efecto invernadero debido a una atmósfera tempranamente gruesa.

Así, el rango orbital de planetas susceptibles de vida en nuestro Sistema incluye la Tierra, Marte y posiblemente Venus.

Marte podría ser habitable si estuviera tan cerca del Sol como Venus. Es razonable pensar que otros sistemas solares pudieran tener uno o dos planetas adecuados para la vida que conocemos. Si hay un planeta similar a la Tierra, ello permite suponer que hay millones de otros lugares aptos para ella.

La vida en la Tierra está basada en la química del carbono, el elemento que forma la más grande colección de compuestos moleculares complejos solubles en agua e incluso amoníaco.

Algunos investigadores han apuntado que la definición de inteligencia es la habilidad de generar y manejar información. Sobre esta base, la inteligencia podría, en principio, estar presente en cualquier parte, desde una tenue nube de gas interestelar hasta las condiciones de lata gravedad halladas en la superficie de una estrella de neutrones.

El equipo del AMES prefiere ser más cauteloso, lo que obviamente restringe la estimación del número posible de lugares para la vida, al número de planetas iguales o, al menos, similares a la Tierra. Restringir las especulaciones sólo a la bioquímica del carbono no quiere decir que no existan otras alternativas químicas para la vida, sino que aún no conocemos otra distinta de la del carbono. Si otras formas exóticas existen ¡que bien y que bueno!, ello simplemente incrementaría el número de planetas donde la vida y potencialmente la inteligencia podría haberse desarrollado y evolucionado.

La vida como la conocemos, requiere muchos otros elementos aparte del carbono, desde el oxígeno al hierro, esos elementos son generados dentro de las estrellas y eyectados al espacio cuando las estrellas explotan. Así se forman algunos de los ingredientes que generarán estrellas más tardías.

Las primeras estrellas que se formaron luego del BIG BANG, instante del nacimiento del Universo, contenían sólo hidrógeno y helio, no pudiendo mantener ningún planeta. Estrellas más tardías con cortejos de planetas, se desarrollaron desde los elementos más pesados esenciales, apareciendo hace unos 10 mil millones de años atrás. Esa sería la fecha más temprana para la posible aparición de la vida en el Universo. Como los planetas se han ido formando desde entonces, aún pueden haber algunos en los cuales la vida puede recién estar comenzando o en los cuales aún se llevan a cabo procesos prebióticos.

 

Premisas que Deben Cumplirse

El proyecto SETI está basado en la premisa que entre los planetas que se formaron establemente sobre un período de tiempo de cerca de 10 mil millones de años, habría un inmenso número adecuado para la vida. La búsqueda a través de ondas radiales permite que nosotros no necesitemos saber que tipo de formas de vida operan los transmisores. No obstante, el director del proyecto, John Billingham y sus colegas, establecieron algunas reglas básicas para el tipo de inteligencia que ellos esperan encontrar a la luz del conocimiento actual de la vida.. Hay que considerar que la vida se debe originar de modo similar en planetas similares a la Tierra, orbitando estrellas similares al Sol. En nuestro planeta la vida comenzó hace unos 3.500 a 4.000 millones de años atrás, sin embargo, el planeta mismo se formó hace no menos de 4.500 millones de años. Esto sugiere que la vida está, en un cierto sentido, "esperando" en un planeta donde las condiciones existan.

Recordaremos que la Tierra se formó desde un anillo de polvo y otro materiales alrededor del Sol joven. En un planeta similar sería altamente probable que la vida comenzará también en forma similar, aunque con detalles finos diferentes. Si hay miles de millones de planetas como la Tierra, orbitando miles de millones de estrellas como el Sol, sólo la Galaxia, ha repetido el experimento una y otra vez.

Donde condiciones estelares y planetarias existen, la ocurrencia de vida es tan probable como lo fue en la Tierra temprana; e incluso en planetas donde las condiciones son la más adecuadas, hay aun oportunidad de vida y de ellos deben haber miles de millones.

Pero entonces viene el problema de la supervivencia. Tan pronto como la vida comenzó, empezaron las necesidades de adaptación, de selección natural y también las posibilidades de extinción. Las condiciones imperantes en Marte pudieron ser demasiado selectivas, llegando a un nivel letal para, por ejemplo, una biota primordial frágil e incipiente.

Por ejemplo, una posibilidad habría sido que, hace miles de millones de años atrás, el joven Marte contuviera una atmósfera más densa que la actual que lo hubiese mantenido un poco más tibio de modo de permitir la existencia de espacios más adecuados desde un punto de vista biológico. Es posible que el agua líquida que contuviera por entonces poseyera algún tipo de vida unicelular como los mares de la Tierra primordial.

Las rocas de la Tierra conservan trazas de esta temprana vida como fósiles, desde hace tanto como 3.500 millones de años. Cuando los exploradores lleguen a Marte, si ocurre, o cuando sondas más sofisticadas que los Viking arriben, la búsqueda de microfósiles será un muy importante objetivo a lograr. No importando los detalles de la química, forma y función de especies alienígenas, o si son o no diferentes de las leyes terrestres, es difícil imaginar leyes biológicas evolutivas distintas a las que conocemos. Cualquier floreciente y diversa biota seguramente llevaría a cabo procesos evolutivos basados en la mutación, especiación y selección natural, como lo describieran básicamente Darwin y Wallace. Pero dichos procesos no necesitan ocurrir a la misma velocidad que en la Tierra.

Pueden existir planetas en los cuales la evolución desde organismos simples hacia la complejidad creciente y la aparición de sustratos biológicos adecuados para el florecimiento de la inteligencia, pueden ocurrir a mayor o menor velocidad de lo que ha ocurrido en la Tierra. Los biólogos conocemos algunas variables que podrían influir en esto, como por ejemplo, la presencia de un medio ambiente cambiante en una medida adecuada que permita la estimulación, y por otro lado, la existencia de "unidades biológicas" susceptibles de ser estimuladas y de responder, en alguna medida, a dichos estímulos, almacenando de algún modo, la respuesta adquirida frente a dichos estímulos.

Las especies extraterrestres tienen una alta probabilidad de ser diferentes a nuestras especies. Sin embargo, ellas podrían tener características generales en común con alguna especie terrestre. Por ejemplo, a nivel molecular, la necesidad de guardar información genética compleja sugiere fuertemente una necesidad de sustratos moleculares para almacenar dicha información, tal como el ADN u otro.

Los organismos necesitan disponer de información acerca de su entorno para adaptarse al medio y hallar sustancias alimenticias. Ello sugiere la evolución de órganos que puedan hacer uso, por ejemplo, de la luz disponible. La vida en la Tierra es rica en ejemplos de evolución convergente, en la cual los organismos de diferentes reservas genéticas han desarrollado formas y funciones similares en respuesta a presiones evolutivas similares. Por ejemplo, los ojos han evolucionado de manera diferente en, a lo menos, cuarenta grupos de organismos, similarmente, los mamíferos placentarios de Sudamérica y los mamíferos marsupiales de Australia han evolucionado ambos en especies que ocupan nichos ecológicos de roedores.

No debiera ser rechazada la idea de Billingham en el sentido que la evolución convergente pudo también ocurrir entre las biotas de los diferentes planetas.

Recordemos que, después de todo, estamos restringiendo la discusión a planetas similares a la Tierra, orbitando estrellas similares al Sol, de modo que, por ejemplo, cualquier órgano de visión utilizará similares longitudes de onda como las que recibimos de nuestro Sol.

tal vez, nosotros debiéramos esperar que características generales como son la simetría bilateral, la fotosíntesis, la reproducción sexual u otras, fueran comunes en dichos planetas.

Pero los científicos del proyecto SETI no están sugiriendo que la vida extraterrestre tenga que ser idéntica a la de la Tierra, ni incluso muy similar. Ni con evolución convergente ni con el mismo ADN, como sustrato molecular para sus genomas, ningún otro organismo tendrá sus 3.000 millones de pares de bases a lo largo de la molécula génica ordenadas en una secuencia idéntica sobre cromosomas idénticos. Los humanos no serán capaces de emparentarse con alienígenas, más aun, todas las especies de la Tierra, es seguro que son únicas en el Universo: hay sólo una Araucaria Araucana y hubo sólo un Tiranosaurus Rex. Especies extraterrestres de complejidad comparable debieran ser igualmente únicas. Este es punto importante. la suposición que los humanos son únicos como especie, es una crítica al proyecto SETI, como un argumento para no gastar tiempo ni dinero buscando alo que no existe (otros humanos). Pero el argumento es superado: nadie espera encontrar otros humanos, la hipótesis de trabajo es que el Universo debe tener muchos ejemplos de inteligencias del tipo humano, criaturas con el poder de pensamiento abstracto, quienes pueden construir modelos exitosos de su entorno y que pueden utilizar sus habilidades para construir cosas e incluso limitadamente predecir el futuro. Ellos podrían quizá lucir como nosotros o ser totalmente distintos a nosotros.

Y nadie dice que la evolución convergente es siempre el caso, pero si la convergencia está presente en alguna ocasión, ello es suficiente para intentar la búsqueda.

La inteligencia es igualmente una de las características generales en la cual un grado significativo de convergencia existe. La habilidad para procesar información eficientemente, entender el ambiente y manipular herramientas debe ser, sin duda, una ventaja evolutiva. Si esto ha llevado a una civilización tecnológica a interesarse en la radioastronomía, está abierta al debate, aunque se piensa que tales civilizaciones sólo han emergido ocasionalmente en la Galaxia.

 

Probabilidades de Éxito

Incluso si nuestro tipo de inteligencia ha ocurrido en sólo una estrella de cada 100.000 del mismo tipo del Sol, entonces debieran haber 100.000 civilizaciones sólo en nuestra Galaxia. La vida puede ser una rara actividad en términos del porcentaje de estrellas involucradas, pero aun ser abundantes en la Galaxia, dado el número que la componen.

Lo que SETI espera encontrar son trazas de inteligencia cognoscitiva, que es del tipo que nosotros, los humanos, poseemos.

Otras civilizaciones pueden estar transmitiendo señales en microondas, tal vez de la misma manera en que nosotros nos comunicamos por la radio, la televisión u otros medios o, pueda ser un intento deliberado de comunicación interestelar. Es técnicamente barato buscar estas señales utilizando los radiotelescopios ya existentes.

 

Técnicas utilizadas

El proyecto SETI buscará sistemáticamente señales en el rango de 1 a 10 Giga hertz, donde las emisiones, desde fuentes naturales y de fondo, son menos obstructivas. El programa tiene dos aspectos; la búsqueda por blancos o "Targeted Search" examinará con alta sensibilidad, alrededor de 800 estrellas similares al Sol, las cuales están relativamente cercanas, en tanto que el llamado "Sky Survey" (búsqueda general) rastreará lentamente el cielo entero, pero con mucha menos sensibilidad.

La búsqueda estará en gran medida automatizada y utilizará los radiotelescopios existentes como el de 305 metros de diámetro de Arecibo, Puerto Rico. Los radiotelescopios serán equipados con procesadores de señales especiales que rastrearán por patrones de microondas fuera de los producidos por fenómenos astrofísicos naturales, como son las periódicas y regulares emisiones de radiación desde los pulsares. Los procesadores digitales de alta velocidad pueden buscar a través de un amplio rango de longitudes de onda y detectar sutiles variaciones. Un sistema puede resolver frecuencias separadas sólo 1 Hz desde las señales de entrada que van en el rango de 10 Mhz. El sistema también discrimina automáticamente las interferencias de radiofrecuencia.

El proyecto comenzará simbólicamente a transmitir el 12 de octubre próximo al cumplirse 500 años del descubrimiento de América y continuará haciéndolo por cerca de10 años.

De acuerdo a los argumentos presentados aquí puede haber otras especies en nuestra Galaxia, algunas con hasta mil millones de años de antigüedad respecto a la nuestra. Es poco o nada lo que se puede decir respecto a su posible biología y civilización, aparte de saber que si ellos han sobrevivido tanto, tal vez ellos pasaron por la etapa de evolución propia de nuestra civilización, -posiblemente mucho tiempo atrás-, y adquirieron alguna clase de estabilidad que les ha dado longevidad. En algunos casos, ellos podrían haber avanzado muy lejos..., más allá de nuestro nivel de inteligencia cognoscitiva, quizá en otros casos, no. Pero nosotros debiéramos esperar que cualquier civilización que detectemos, puede estar lejos en avance respecto a nosotros en su desarrollo evolutivo.

 

Planteamientos Finales

Otra posibilidad, en concordancia con la definición de inteligencia dada aquí, es que nosotros pudiéramos hacer contacto con máquinas. Algunos investigadores creen que las máquinas las construirían quienes tienen todas las características de inteligencia humana -y más- y quienes también estarían motivados construir radiotelescopios.

Al encontrar una sola fuente de inteligencia extraterrestre, se redoblarían los esfuerzos para encontrar otras.

Imaginemos lo que podríamos aprender con el primer contacto. Podríamos, tal vez, sintonizar a muchas otras civilizaciones, una vez que nuestra presencia sea conocida, a través de una red de inteligencias comunicándose. Una de las más fascinantes cosas que dicha red pueda comunicar es informar acerca de quienes la operan.

Para los biólogos de la Tierra, la idea de entender aunque fuese un único caso de vida extraterrestre es extraordinariamente excitante. Los extraterrestres mismos deben estar muy interesados en estudiar o conocer acerca de nuestra propia existencia, biología y estado de la civilización.

 

Conclusión

Pero hay un límite a nuestra especulación. Por sobre todo, el proyecto SETI es una exploración, una investigación seria, con todo el potencial que brinda la colaboración internacional y los medios tecnológicos. Como dice Billingham, "Una frecuente consecuencia de toda exploración, es el descubrimiento de cosas que no fueron predichas.

"Nosotros debiéramos esperar lo inesperado".