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Comentario editorial de Gastón Nieto G.
Socio N° 219
NOTA: este artículo fue seleccionado del boletín oficial de ACHAYA de abril de 2001.
Voluntarios e involuntarios, son millones los que han quedado como prueba de algo que, posteriormente, hemos podido verificar.
Así llamamos a los objetos que un escalador deja en la cumbre de una montaña, como prueba de su presencia allí. También a ese trozo de madera que los corredores de una posta se pasan de uno a otro como prueba de la continuidad que el equipo dio a su recorrido.
La palabra tiene mil utilizaciones; desde la declaración que una persona puede prestar a un tribunal, hasta la presencia, en un lugar remoto, de un objeto perteneciente a una cierta cultura, que nos prueba la presencia de ella en esa zona.
Muchos son los que, en geología, nos enseñan como se gestó la topografía de un lugar, así como las formaciones en la superficie de Marte, de que hemos recibido y dado noticia, que nos hacen suponer que existió agua, en cantidades apreciables, en la superficie de ese planeta.
Algún personaje de un tiempo remoto y de un lugar también remoto, nos cuenta que sorpresivamente el día se convirtió en noche. Este testimonio, unido a muchos otros, nos ha servido para precisar mejor nuestros conocimientos astronómicos. Esto es por nuestro lado. A su vez, los historiadores podrán fijar, de modo más exacto, la fecha de algún acontecimiento que estuvo relacionado con ese eclipse.
El devenir de nuestra institución está en actas y otros documentos. Este Boletín ha recibido y publicado muchas informaciones, externas e internas, que junto con mantenernos comunicados, son un testimonio hacia el futuro de nuestra labor.
Fotografías hechas por nuestros socios. Artículos en que no sólo se entregan conocimientos, sino que contienen además el espíritu y la creatividad de sus autores, su particular visión de algo que podrá ser conocido, pero que con ese ingrediente personal enriquece a quien escribe y a quien lee.
Usted y el Boletín estamos registrando testimonios.
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